Educación financiera en la infancia: prepáralos para el futuro

La educación financiera en los primeros años de vida podría evitar muchos problemas en la edad para el retiro. Existen herramientas y consejos para impulsar a los niños a familiarizarse con el dinero.

Concientizar a los niños sobre la importancia del dinero a través de la educación financiera, podría ser un factor determinante para que de adultos no sufran con su retiro.

Existen muchos esfuerzos y jugadores que se están incorporando para facilitar una educación financiera en la niñez.

El interés compuesto es otro de los factores para que los niños comiencen con una educación financiera. En la medida que se empieza a ahorrar desde niño y a ganar intereses —y después intereses de los intereses que ya se han ganado—, la velocidad con que crece el dinero es muestra de que comenzar con una educación financiera a temprana edad sí funciona.

El reto para que los niños aprendan a manejar el dinero es compartido entre los padres, tutores, autoridades, bancos o instituciones financieras.

Estos son nueve consejos para iniciar a los niños en la educación financiera:

  1. Empieza cuanto antes
    Les toca a los padres dar ese primer empujoncito. No hay que esperar a tener un ingreso adicional como el aguinaldo o el reparto de utilidades para enseñarles a los hijos a ahorrar.
  1. Muéstrale que el dinero se gana con trabajo.
    Dile a tu pequeño lo que haces en el trabajo, y los trabajos de la gente común, barrenderos, el de la tiendita, el chofer del autobús, etc. Su trabajo les da dinero para comprar cosas.
  1. Sé constante.
    La educación financiera y el ahorro deben convertirse en un hábito. De todos los ingresos se debe destinar un pedacito para el ahorro.
  1. Aprende y equivócate.
    Ya sabes, al niño le encargaron vender galletas para un proyecto escolar. Por supuesto que eso es un trabajo y ¿qué es lo que pasa?… que al final son las madres las que terminan cocinando y vendiendo las dichosas galletas. Sin embargo, la única persona que se esforzó fuiste tú (y no viste ni un centavo de eso). Deja que empiece a tomar responsabilidades, que se equivoque y que descubra el valor del trabajo. Tú estás para orientarlo y guiarlo por el mejor camino.
  1. Hazlo divertido.
    Informarse de las muchas alternativas para aprender educación financiera es tarea de los padres. Una buena práctica es llevar a los niños a la sucursal bancaria para que vea los movimientos del dinero.
  1. Elimina las recompensas inmediatas.
    Muchas veces con tal de que tu hijo haga algo tan básico como tender su cama, portarse bien o sacar buenas calificaciones, somos capaces de darles dinero. Hacer esas tareas son parte de pertenecer a la familia y de apoyar a todos. Evita esto a toda costa. Crea dinámicas prácticas para que haga lo que debe de hacer sin tanto conflicto y si quieres darle dinero, puedes hacerlo por tareas que no son obligación de la familia o que se gastan en contratar a otras personas. Por ejemplo, cortar el pasto.
  1. Conserva el ahorro.
    Parte de la educación financiera es entender la importancia del ahorro. En la medida que uno pueda cuidar el ahorro eso da una ventaja muy importante para los siguientes años. Ahorrar por ahorrar no tiene ningún sentido y si eres niño es más aburrido de lo que crees. Es mucho mejor si se ahorra por un objetivo. Puedes planear cuándo saldrá la próxima consola de videojuegos y que tu hijo ahorre para comprársela.
  1. El dinero también es para compartir y ayudar.
    Desafortunadamente hay personas menos favorecidas en la vida. Compartir algo que puede hacer una gran diferencia.
  1. Invierte.
    Invertir es la manera en que el dinero trabajará para ti en lugar de que tú siempre trabajes para él. Puedes enseñarle a invertir mientras él ahorra. Por cada peso que tu hijo ahorre tú podrás darle 10 centavos. Al momento en que junte 10 pesos, tú le habrás dado 1 peso. De esa manera entenderá que entre más ahorre más dinero tendrá.

Fuente: https://www.forbes.com.mx/la-educacion-financiera-de-ninos-cambia-la-vida-de-adultos/


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